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La normalidad no es más que el
marco de la ortodoxia social, pero luego, en la callada
realidad del día a día, todos somos heterodoxos
y un poco "anormales". Por ejemplo, se nos
educa en la idea de que asuntos como las mujeres maduras
con hombres más jóvenes, son hechos aislados,
excepcionales y tal vez aberrantes.
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Pero en realidad hay una muchedumbre
de mujeres que han tenido, en uno u otro momento de
sus vidas, alguna relación con un hombre joven
(y habría aun muchas más si ellas se lo
permitieran a sí mismas) y, en lo que respecta
a la infidelidad, probablemente sea una de las experiencias
más comunes en el ser humano.
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No pretendo hacer con esto una loa desenfrenada
al adulterio. De hecho aborrezco esa costumbre machista
según la cual, los hombres eran más hombres
según más amantes tuvieran, mientras que
las mujeres, sus esposas, tenían que aguantar
los cuernos mansamente y permanecer en casa sin menearse.
Por fortuna este injusto y necio modo de ver la realidad
se está quedando cada día más obsoleto,
como lo demuestra el elevado número de clientas
que la agencia inglesa ha cosechado.
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Tampoco me parece demasiado deseable
esa idea de la convivencia que algunos y algunas tienen,
y que consiste en intentar ligar a todas horas con cualquiera
otra pareja menos la suya: supongo que en estos casos,
la relación principal no debe de ser muy satisfactoria.
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