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| ¿Hasta
que la muerte nos separe? |
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Cuando una pareja contrae matrimonio
o inicia una relación estable, normalmente lo hace con
la esperanza de que será para toda la vida, pero a veces
resulta que no es así.
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La gran diferencia entre las parejas
felices y las que no lo son es que las primeras suelen
tener muchas cosas por las que sentirse satisfechas.
No obstante, aunque parezca raro, la insatisfacción
por sí sola no acaba con un matrimonio. De hecho, existen
parejas que aun cuando no son extraordinariamente felices,
se sienten a gusto pues han sido lo suficientemente
hábiles para no permitir que las diferencias se sobrepongan
a los aspectos positivos.
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Si bien es cierto que la euforia y la
pasión que caracteriza los primeros años acaba por perderse,
no es menos cierto que aquéllos que se sienten satisfechos,
consideran esta disminución como un proceso natural
que da paso de una relación romántica e intensa, a una
relación de equilibrio entre la pasión, la confianza
y la intimidad.
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