Artículo

Comunicación efectiva

Saber escuchar, todo un arte.

Aura Mireles León

Múnich

La voz humana posee una enorme variedad de registros sonoros, ya que los órganos comprometidos en la producción de la voz, permiten variar su volumen, su intensidad y su timbre. A la vez, el lenguaje está subordinado a los progresos en el pensamiento y depende de ellos. Por otro lado, mientras que el mensaje verbal comunica la información en sí, son el tono de voz y los movimientos corporales los que expresan las emociones y sentimientos.

Pero, la comunicación se basa fundamentalmente en el lenguaje por lo que el arte de saber escuchar es sumamente importante a la hora de lograr una mayor efectividad en la emisión y recepción del mensaje hablado.

Los estímulos auditivos y visuales a que nos somete el mundo moderno consiguen que nuestro cerebro se habitúe a estar cada vez menos atento al mundo exterior que le rodea, de forma tal que la capacidad de escuchar al otro no progresa sino por el contrario disminuye. Los prejuicios, el egocentrismo, el sentido crítico y la obsesiva atención a los detalles, son cuatro importantes obstáculos que debemos vencer si deseamos desarrollar una comunicación efectiva.

Asimismo, una de las formas deplorables de impedir el flujo en la comunicación es, sin duda, el sentimiento de superioridad sobre el otro cuando en lo único que fijamos nuestra atención es en lo que pueda haber dicho de ridículo o erróneo. Tal comportamiento nos distrae de las buenas ideas expresadas por nuestro interlocutor.

Atender para entender, es una premisa básica si queremos tener una buena comunicación.



CONSULTAENLINEA - MARTES 28 DE AGOSTO DE 2001

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