Científica

Verdades y mentiras sobre la hipnosis

Aunque ha sido tildada muchas veces de farsa o de ilusión, se ha demostrado que es un fenómeno real con una gran variedad de aplicaciones terapéuticas, especialmente para controlar el dolor

Michael Nash

“Duérmete, duuéerrmeetee”. Un hombre con un sobretodo oscila su reloj de bolsillo hacia uno y otro lado, mientras una joven sentada en un salón de la era victoriana observa. La muchacha fija la mirada en el artefacto, siguiendo con sus ojos el movimiento pendular. Momentos después, cae en la silla con los ojos cerrados, respondiendo como un zombi a las preguntas del hipnotizador. Todos hemos visto, en el cine o en la televisión, un acto de hipnosis similar al anteriormente descrito. De hecho, cuando se pronuncia la palabra “hipnosis”, muchas personas piensan de inmediato en un reloj de bolsillo. Sin embargo, hoy en día es mucho más común que los especialistas simplemente le pidan a la persona que mire un objeto pequeño y estático colocado en la pared, como por ejemplo un chinche de colores, durante la “sesión de inducción” en la que, por lo general, pronuncia algunas palabras sedantes sobre la relajación, y algunas sugerencias sobre la necesidad de concentrarse.

Ahora bien, ¿la hipnosis es un fenómeno real? Y de ser así, ¿para qué sirve? En los últimos años, los investigadores han descubierto que los individuos hipnotizados responden activamente a sugerencias, aunque en ocasiones perciben los cambios repentinos y radicales que experimentan —tanto en el pensamiento como en la conducta—, cuando entran en estado de trance. Durante el proceso, pareciera que el cerebro suspende temporalmente sus intentos de autenticar la información sensorial que se percibe. Algunos individuos son más propensos que otros, pero los científicos aún desconocen la razón. En todo caso, los especialistas han descubierto que la hipnosis puede tener aplicaciones médicas para controlar el dolor crónico, contrarrestar la angustia e incluso, para ayudar a lo pacientes a recobrarse más rápidamente de cirugías ambulatorias, cuando se utiliza conjuntamente con otros procedimientos convencionales.

Para estudiar el fenómeno de forma adecuada, los investigadores deben tener primero una forma de medirlo. En el caso de la hipnosis, el indicador utilizado es la Escala de Susceptibilidad Hipnótica Stanford. Este sistema de medida fue inventado a finales de los años 50 por los psicólogos André Weitzenhoffer y Ernest Hilgard, de la Universidad de Stanford, y aún es utilizada hoy en día para determinar la magnitud en la cual un individuo responde a la hipnosis. Existe una versión de la escala de Stanford que consta de una serie de 12 actividades, como por ejemplo oler el contenido de una botella, que mide la profundidad del estado de trance. En este caso, se le dice a la persona que ha perdido el sentido del olfato y luego se pasa por su nariz un pequeño envase con amoníaco. Si no se produce ninguna reacción, se estima que el individuo responde muy favorablemente a la hipnosis; por el contrario, si hace una mueca y se echa hacia atrás, no es una persona susceptible al procedimiento.

¿Qué es la hipnosis?

Según estudios realizados utilizando la escala de Stanford, investigadores con perspectivas teóricas muy diferentes han llegado a un acuerdo sobre varios principios fundamentales de la hipnosis. El primero de ellos es que la capacidad que tiene una persona para responder es notoriamente estable durante la edad adulta. Asimismo, la evidencia indica que la respuesta positiva de los individuos puede tener un componente hereditario: los gemelos idénticos (monocigóticos) tienen más posibilidades de presentar la misma puntuación Stanford que los gemelos dicigóticos. Cuando están hipnotizadas, las personas no se comportan como robots, sino que resuelven problemas de forma activa y que incorporan en su conducta sus ideas morales y culturales, a la vez que responden de una forma excelente a las expectativas expresadas por el experimentador. Sin embargo, el individuo no experimenta las conductas sugeridas hipnóticamente como algo que se logra mediante una actitud activa. Por el contrario, se considera que esas conductas se han producido sin esfuerzo.

Muchos especialistas consideran que estos tipos de desconexiones forman parte intrínseca de la hipnosis. En respuesta a las sugerencias, las personas realizan movimientos sin una intención consciente, dejan de detectar estimulaciones dolorosas u olvidan temporalmente un hecho familiar. Por supuesto, este tipo de cosas también ocurren fuera del letargo. Mediante el uso de la técnica, los científicos han creado en el laboratorio alucinaciones y compulsiones temporales, ciertos tipos de pérdida de la memoria, recuerdos falsos y delirios. Esto permite que los fenómenos puedan ser estudiados en un ambiente controlado.

Para qué sirve

Los especialistas han descubierto que la hipnosis produce una serie de beneficios médicos. En 1996, un grupo de expertos en evaluación tecnológica del Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos señaló que es un procedimiento eficaz para aliviar el dolor producido por el cáncer y otras enfermedades crónicas. Hay un gran número de estudios clínicos que también indican que puede reducir la fuerte molestia que experimentan los pacientes que sufren de desbridamiento causado por quemaduras (eliminación del tejido o piel), los niños a quienes se les realizan aspiraciones de la médula espinal y las mujeres embarazadas. Sin embargo, la Sociedad de Hipnosis Clínica y Experimental afirma que la hipnosis no puede ni debe ser utilizada como el único procedimiento médico o psicológico para tratar una enfermedad. La razón de ello es que cualquiera que pueda leer un guión con cierto grado de expresión puede aprender a hipnotizar a alguien. Un individuo que tenga un problema médico o psicológico debería consultar antes que nada a un especialista calificado, que se encargará de efectuar el diagnóstico. La técnica también puede aumentar la eficiencia de la psicoterapia, en algunos casos. Un grupo de expertos de la Asociación de Psicólogos de Estados Unidos apoyó el uso de la hipnosis como un procedimiento complementario para el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, cuando se utilizó para tratar la drogadicción y el alcoholismo, los resultados no fueron alentadores. En todo caso, hay fuertes evidencias, aunque no concluyentes, de que la hipnosis puede ser un componente eficaz en el tratamiento de enfermedades como el asma; en algunos trastornos dermatológicos, como las verrugas; en el síndrome del intestino irritable; la hemofilia; y la náusea relacionada con la quimioterapia. Sin embargo, se desconoce cuál es el mecanismo mediante el cual la técnica alivia estos trastornos.

Fuente: Scientific American
Traducción: Gerardo Cárdenas

Pruebe sus conocimientos

Si usted cree que ...

  • Lo importante es tener una buena imaginación
  • La relajación es una característica fundamental de la hipnosis
  • Se necesita que la persona esté dispuesta a acatar las instrucciones
  • Es una farsa
  • Es una experiencia peligrosa
  • Tiene que ver con un estado de somnolencia
  • La respuesta a la hipnosis es como responder a un placebo
  • Los individuos que poseen ciertos tipos de personalidades tienen más probabilidad de ser hipnotizados.

    La realidad es que ...

  • La capacidad de imaginar las cosas claramente no tiene que ver con la posibilidad de ser hipnotizado
  • No lo es. La hipnosis puede ser inducida durante un ejercicio vigoroso
  • Muchas personas altamente motivadas no logran experimentar la hipnosis
  • Las respuestas fisiológicas indican que los individuos hipnotizados no están mintiendo
  • Los procedimientos de hipnosis convencionales no causan más daño que asistir a una clase
  • De ningún modo. Las personas hipnotizadas están totalmente despiertas
  • No existe relación entre la respuesta de la gente ante un placebo y la posibilidad de que sean hipnotizadas
  • No hay una relación estrecha con los tipos de personalidad


  • EL NACIONAL - DOMINGO 04 DE NOVIEMBRE DE 2001

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